martes, 26 de marzo de 2013

El talento de mister Ripley

Patricia Highsmith
  • Biografía ( 1921-1995)
Autora estadounidense de relatos cortos y ensayos, es fundamentalmente conocida por sus novelas de suspense psicológico y policíacas. Nacida en Forth Worth, Texas, sus padres se trasladaron a Nueva York cuando ella tenía seis años. Se graduó en 1942 en el Barnard College. 

Trabajó para una editorial haciendo sinopsis de historietas, comenzó a escribir a los veintidós años. Vivió algún tiempo entre Nueva York y México, donde también publicó. 
Sus obras no tuvieron demasiado éxito en Estados Unidos, pero sí en Europa. En 1963 se trasladó a Inglaterra, viviendo posteriormente en Francia y Suiza, donde muere en 1995. 
De carácter muy introvertido, le gustaban los gatos, era aficionada a la jardinería y a la carpintería y le gustaba pintar y esculpir.

  • Presentación sobre su vida y su obra de González Serna, aquí.


Este video - en francés - presenta a una Patricia Highsmith amante de la lectura:

Rencontre avec Patricia HIGHSMITH qui s'exprime en français, et décrit son histoire personnelle et sa façon de travailler.Née au Texas, Patricia HIGHSMITH a grandi à New York et, à l'école, s'est trouvée plus proche des noirs. Elle revendique la solitude, "plutôt les amis que la famille", "en Amérique une femme est une servante", et le "style satirique", comme VOLTAIRE, ainsi on peut dire quelque chose qui compteL'auteur raconte sa découverte du personnage de Tom RIPLEY, sur des extraits du film "Plein soleil", puis commente les adaptations cinématographiques de ses romans.Des extraits du film "Plein Soleil", des photos de films adaptés de ses livres, des photos de l'écrivain et les bancs-titres de ses romans illustrent le reportage.

Este otro en inglés.




TEMAS
La temática de la obra de Patricia Highsmith se centra en torno a la culpa, la mentira y el crimen.
Sus personajes, muy bien caracterizados, suelen estar cerca de la psicopatía y se mueven en la frontera misma entre el bien y el mal. Esto es muy notorio en su primera novela publicada, Extraños en un tren (de 1950), que fue llevada un año después al cine por Alfred Hitchcock y cuyo guion fue adaptado por Raymond Chandler.
La visión de la realidad que se desprende de sus novelas y cuentos es depresiva, pesimista y sombría, como también su concepto sobre el ser humano. En su obra busca la polémica y le atrae especialmente la ambigüedad moral.


PERSONAJES

Highsmith  admiraba a Guy de Maupassant. Destaca como creadora de personajes marginales. 
Sus héroes suelen ser personajes turbios y ambiguos que explotan la hipocresía humana para ascender socialmente. Alabada por la crítica como una de las mejores escritoras de su generación, por la penetración psicológica que lograba en sus personajes y sus tramas complejas y muy elaboradas, consiguió un reconocimiento internacional que pasó al público.

UN PSEUDÓNIMO: CLAIRE MORGAN
Algunas de sus novelas incluyen referencias homosexuales. Su novela Carol, que sus editores rechazaron por su temática lésbica, fue publicada bajo el pseudónimo Claire Morgan en 1953 y vendió cerca de un millón de ejemplares. En su última novela publicada de forma póstuma, Small g, un idilio de verano, se trata nuevamente la temática homosexual, esta vez en torno a la presentación de una serie de relaciones equivocadas.
 

















Para acercarnos al territorio Highsmith veamos este vídeo. y esta entrevista:


Para una visión del cine y la cultura musical de la época, consulta este blog.
Sobre la autora, leed este artículo  de 2009 de Carlos Boyero
Relación de obras de Patricia Highsmith en este enlace. 
Entrevista a la autora en este enlace
Aspectos sobre su biografía y obra en este enlace
Concepción del crimen y del criminal, en este enlace
La agitada vida íntima de Highsmith
En este enlace podréis ver algunos artículos sobre la autora.
Relato:"Notas de una cucaracha respetable", pincha aquí.

  • Sobre la creación literaria en forma de relato, escribió lo siguiente:

 La mayoría de los novelistas tienen muchas ideas breves e insignificantes que no pueden ni deben convertirse en libros. Con ellas, no obstante, pueden escribirse relatos cortos buenos y hasta excelentes. Algunos son de índole fantástica e incluyen máquinas del tiempo o fenómenos sobrenaturales. Tal vez un escritor no logre distraerse a sí mismo o distraer al lector a lo largo de doscientas cuarenta páginas con fantasías de este calibre, pero diez páginas seguramente agraden a todo el mundo. Sé de novelistas que descartan ideas para relatos breves, sin molestarse siquiera en anotarlas. Creo que en este aspecto los novelistas de suspenso son menos susceptibles y cuentan con una imaginación más dúctil que los demás novelistas.
   No dejes de anotar todas tus ideas por más insignificantes que parezcan. Es sorprendente constatar cuán a menudo una frase apuntada en una libreta conduce inmediatamente a otra frase. Un argumento puede ir construyéndose a medida que se van tomando notas. Cierra la libreta y piensa en ello durante algunos días y luego, ¡listo! Ya estás preparado para escribir un relato breve.
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Patricia Highsmith. Suspense (1966).

LAS NOVELAS DE TOM RIPLEY 1955-1991
Una estancia en Europa le inspiró el personaje del amoral Tom Ripley, cuya primera aparición data de 1955 con El talento de Mr. Ripley, escrita tras el primer viaje a Europa de la escritora, sufragado con los derechos cinematográficos de su primera novela, Extraños en un tren.
Con esta primera novela de la serie de Ripley obtuvo el Gran Premio de Literatura Policíaca y fue adaptada al cine y al teatro.
El personaje aparecerá en otras cuatro novelas y se convertirá en uno de los más populares protagonistas de series de novelas policiacas, aunque no es ni detective ni policía, sino un estafador inteligentísimo que suplanta a sus víctimas y un ladrón y asesino ocasional; no se somete a la moral establecida y crea sus propios valores. Al contrario que lo habitual, no es castigado ni atrapado por la policía e inicia un gran ascenso social.


Rosa Montero decía de Patricia Highsmith que conocía los más oscuros abismos del alma humana; sus libros se apartaron del relato policiaco tradicional, desterró los sempiternos finales con el triunfo de la justicia y el bien, creó personajes inolvidables –nadie puede permanecer indiferente ante Tom Ripley- y mostró al mundo los recónditos escondites del mal y la locura. Sus asesinos no eran los tradicionales outsiders, eran gente corriente, amas de casa, escritores, policías, las personas anónimas y cotidianas que casi nunca protagonizan los libros. En realidad mostró al mundo la incómoda realidad de que un asesino subyace dentro de todos nosotros; que la frontera entre el delito y la legalidad puede cruzarse por cualquiera dándose las condiciones necesarias.
En Crímenes imaginarios, el protagonista fantasea con la idea de matar a su mujer; es, al cabo del tiempo, y en medio de una situación anómala, cuando cruza la barrera. Ese dulce mal nos lleva al descenso a los infiernos de un prometedor ingeniero, admirado por sus conocidos, cortés y amable, a quien la obsesión por una mujer inalcanzable termina por enloquecer. Sus criminales no son gente marginal, no son personas señaladas; hasta que la Highsmith les conduce a ello, han sido gente normal. Una humanidad oscura y tenebrosa, un criminal latente escondido debajo de cada alma; realidad muy incómoda, muy inadmisible para los americanitos enamorados del “sueño americano”. La Highsmith atacaba justo en la parte más sensible. Era notablemente misógina –sus personajes femeninos son aborrecibles casi siempre-, y sus temas recurrentes la culpa, la obsesión, la locura y, sobre todo, la existencia oculta, adormecida, pero latente, de un criminal en el alma de toda persona. Nada podía resultar más antipático al público norteamericano. Fue especialmente criticada por ello; y respondió exiliándose por voluntad propia de ese país de origen que encontraba postizo, en 1963.
En Europa la mentalidad que encontró fue muy distinta. Su producción más floreciente la escribió en su exilio. A pesar de eso, fue en Estados Unidos donde vio la luz su personaje más emblemático, Tom Ripley, nacido en A pleno sol (1955). Es una creación asombrosa, por muchos motivos. Ripley sí ha cruzado ya la barrera de lo ilegal. Con delitos de poca monta, con chapuceras estafas. No ha dado el gran salto. Herbert Greenleaf le conduce sin saberlo al camino del crimen. Le envía a Italia, a ver a su hijo, Dickie, con la intención de que convenza al joven de que regrese a Estados Unidos. La misión es un hallazgo para Ripley. Descubre cómo se puede vivir teniendo ingresos regulares. El estilo de vida de Dickie le seduce. Y cuando la relación con el joven está abocada a la ruptura, Ripley cruza la frontera. Toda la vida ha estado ahí la simiente. El esplendor de los días italianos junto a Greenleaf le precipita a su destino, y comete su primer crimen.
A estas alturas del libro, el lector está completamente del lado de Ripley. Su único deseo, a medida que avanza la acción, es que se libre de la justicia. El desenlace del libro deja a Tom Ripley –a ese estafador de poca monta de las primeras páginas- impune de sus crímenes, y disfrutando de la fortuna de Dickie Greenleaf, heredada por un testamento a su favor escrito por él mismo.
Aquí no hay justicia. Las víctimas quedan sin vengar. No hay policías sagaces que vean entre la maleza. Ripley ha cometido el crimen –los crímenes- perfecto. Está tan a salvo que en la secuela, La máscara de Ripley, vive una existencia de millonario, casado con Heloise, una rica heredera. En los sucesivos libros, la lista de víctimas de Ripley va ascendiendo.
Sólo por ese personaje habría conseguido Patricia Highsmith el lugar de oro que ocupa en la literatura. Más que género policiaco, el suyo sería el género psicológico, por el perfecto estudio de la mentalidad humana, sin prejuicios, sin convencionalismos. Ripley no hubiera podido salirse con la suya de una manera tan perfecta en manos de otro escritor; sería un asesino más que al final paga sus delitos –porque la regla de oro del género así lo exige-. La Highsmith se apartó de la norma, y su originalidad reside ahí. Ripley no es un psicópata; tiene sentimientos, odia, ama. Es profundamente amoral, y carente de escrúpulos; sus crímenes no son aleatorios, no son injustificados. Dickie es un obstáculo para la vida que quiere llevar. El crimen lo comete tras meditarlo unas horas; no siente más tarde remordimiento alguno. En ese sentido, sí acerca su mentalidad a la del psicópata. También mata por supervivencia pura. Pero nos atrae: es el lado oscuro que hace lo que nos gustaría no hacer... pero sí recoger los frutos. Es difícil no sentirse fascinado por este personaje. Es una creación insólita, un personaje digamos perfecto. El lector le acompaña en todas sus aventuras con el deseo de que salga adelante, que no sea capturado, que tenga éxito. De alguna manera, igual que Hitchcock hizo de sus espectadores unos mirones en La ventana indiscreta, Patricia Highsmith hizo de sus lectores entusiastas cómplices de un asesino. 
El personaje de Tom Ripley ha protagonizado las siguientes 5 novelas a lo largo de 36 años:
El talento de Mr. Ripley, 1955
La máscara de Ripley, 1970
El amigo americano, 1974
Tras los pasos de Ripley, 1980
Ripley en peligro, 1991

Breve resumen de la obra
  • El cine y Patricia Highsmith
Su obra se compone de una veintena de novelas, un gran número de relatos y un ensayo, El arte del suspense. Entre sus novelas podemos citar: El grito de la lechuzaEl cuchilloEl temblor de la falsificaciónLa celda de cristal... Varias de ellas han sido llevadas al cine, la más destacada de entre ellas Extraños en un tren dirigida por Hitchcock.
Algunas están basadas en la serie de Tom Ripley, El amigo americano de Wim Wenders, El talento de Mr. Ripley de Anthony Minghella y El juego de Ripley de Liliana Cavani, entre otras.

También produjo una serie para televisión basada en El amigo americano

Carol





Como muestra de la importancia de esta autora, mirad estos cortos de video de las principales versiones cinematográficas de El Talento de Mr. Ripley: A pleno sol  (1959)  y la versión homónima de la obra realizada por Minguella (1999).






Tráiler en español en este enlace




Extraños en un tren de Hitchcock




Otra de Ripley, ahora con la interpretación de John Malkovich ( Ripley's game/ El amigo americano):


En este enlace podrás ver la relación entre la literatura de esta escritora y el cine.
Comentario de texto para hacer 

AQUÍ OS DEJO LOS ENLACES DE VUESTRAS PRESENTACIONES PREZI:

1.- Sobre el personaje de Marge:
2.- Sobre la personalidad de Tom
3.- Sobre América-Europa
4.- Sobre la mentira de Ripley
5.- Convivencia de las dos personalidades en Tom Ripley






OTROS:
Sobre los flash-back
Usurpación de identidades

miércoles, 27 de febrero de 2013

La metamorfosis

Franz Kafka (1883-1924)


Estatua de Kafka, homenaje a "Descripción de una lucha", una de las primeras obras de Kafka, donde plantea la angustia del hombre frente al absurdo que le rodea.
Esta escultura nos muestra a un cuerpo vacío de un hombre, sólo con chaqueta y pantalones, sobre cuyos hombros aparece sentada la figura de Franz Kafka.

Esta obra escultórica en bronce, de 3,75 metros de altura y 800 kilos de peso, fue terminada por Jaroslav Rona, escultor checo, en diciembre de 2003, tras haber sido el ganador de un concurso entre los más prestigiosos artistas checos para realizar este memorial a Kafka.

La estatua está situada en un lugar donde residió Franz Kafka, pero también muy emblemático de la ciudad de Praga, en el límite entre los distritos del Barrio Judío Josefov y la Ciudad Vieja Stare Mesto, punto en el que convergen tres religiones, la judía, la católica y la protestante.

  •  Biografía
 



En una modesta y pequeña casa en el número 22 del Callejón del Oro en Praga vivió Kafka entre 1916 y 1917. Actualmente aloja una librería. 





Una muestra de la importancia de la obra en cultura occidental ha sido la acuñación del adjetivo kafkiano y su incorporación a la lengua común: Definición de kafkiano, na en el DRAE: 1. Perteneciente o relativo a Franz Kafka o a su obra. 2. Característico de este escritor checo o de su obra. 3. Dicho de una situación: Absurda, angustiosa. 







  • Obra literaria


El deseo de ser piel roja, el afán rompedor de Kafka, el ansia de ser salvajes, puesto que no estamos a gusto en el mundo “civilizado”. He aquí el breve texto de Kafka:
EL DESEO DE SER UN INDIO. Si pudiera ser un indio, ahora mismo, y sobre un caballo a todo galope, con el cuerpo inclinado y suspendido en el aire, estremeciéndome sobre el suelo oscilante, hasta dejar las espuelas, pues no tenía espuelas, hasta tirar las riendas, pues no tenía riendas, y sólo viendo ante mí un paisaje como una pradera segada, ya sin el cuello y sin la cabeza del caballo”.



El año 1912 en la vida de Kafka
  • LA METAMORFOSIS











En este enlace podrás ver un cómic en inglés de "La metamorfosis".
Otro cómic sobre la obra:
 

- Retrato de Andy Warhol, para su serie de "Diez retratos de judíos del siglo XX".



  • LA METAMORFOSIS Y EL CINE
- Cortometraje de la obra realizado por Fran Estévez en 2004





- "El proceso" de Orson Wells de 1962, basada en la obra de Kafka:


- Kafka, la verdad oculta 1991, director Steven Soderbergh, con Jeremy Irons, está en inglés y subtitulada en italiano




-Trailer de La metamorfosis, 2012
Ficha de la película:





Título original
Metamorphosis
Año
Duración
102 min.
País
Reino Unido Reino Unido
Director
Guión
Chris Swanton (Novela: Franz Kafka)
Fotografía
John Daly
Reparto
,
Productora
Attractive features / Jellyfish Pictures / Rockkiss DME
Género
Drama | SurrealismoAños 1910-1919
Grupos
Adaptaciones de Franz Kafka 
Web oficial
http://www.metamorphosisthemovie.com/
Sinopsis
Adaptación de la obra de Kafka. (FILMAFFINITY)

Una versión española de 1969 , que surge como una adaptacion para TVE2 (1969 ) por José Manuel Fernández y Josefina Molina Reig del relato de Franz


Sobre Kafka y su obra:

 Mira además en este enlace donde aparece una selección interesante de películas basadas en la obra del autor. Habría que añadir a esta relación, la versión de 2012.
  • KAFKA Y LA MÚSICA
-Ópera rock basada en Kafka, ya convertido en símbolo popular de la lucha del individuo contra el totalitarismo y la burocracia omnipresente (el régimen nazi prohibió la obra de Kafka).
 
  • Kafka y el expresionismo
Como el expresionismo se enfoca en una realidad de manera agitada y deforme para reflejar las inquietudes subjetivas del artista, la obra de Kafka se convierte, así, en una pintura hecha con letras...
Sobre este aspecto, pincha el enlace. Y este otro o este.

La técnica expresionista empleada por Kafka para mostrar ese espacio asfixiante se manifiesta en "El gabinete del doctor Caligari" 1919, de Robert Wiene, como vemos en este vídeo:

 

-El expresionismo en pintura

La pintura expresionista buscaba transmitir el mundo interior del artista, sus pasiones y angustia existencial para despertar las emociones del espectador sin preocuparse de la realidad exterior. Se caracteriza por la violencia y arbitrariedad de los colores empleados, estridentes y puros, aplicados en largas y gruesas pinceladas. Las formas dejan de ser bellas y se distorsionan en beneficio de la expresión. Las composiciones son dramáticas y agresivas. Los pintores se inspiraban en la obra de Van Gogh y las esculturas africanas.

Los precursores 

Además del lejano precedente de Goya en sus pinturas negras, los precursores del movimiento fueron el noruego Edvard Munch (1863- 1944) que pintó dramáticos cuadros de formas muy distorsionadas y colores violentos con los que expresaba su angustia mental (fruto de una infancia traumática). El más conocido es El grito (1895). El belga James Ensor (1860-1949) representó máscaras de carnaval y figuras grotescas con fuerte carga crítica (La muerte y las máscaras).Se trata de mostrar los sentimientos, enseñar el dolor.


El Expresionismo alemán


El movimiento expresionista se desarrolló principalmente en Alemania. Surgió en torno a dos grupos Die Brücke y Der Blaue Reiter. En 1918 nació un tercer brote expresionista con el grupo Neue Sachlichkeit (Nueva Objetividad)

E. Munch
El grito, E. Munch

 Es la obra más robada de la historia del arte. Una de las obras más impactantes de Munch. Hombre angustiado hasta el limite. Que al contemplar la realidad, una realidad espantosa, ante esa visión insoportable, emite ese grito desgarrado. Recursos muy propios en el: malecón, trazado con esa perspectiva violenta, que aparece próximo a esos dos personajes con los que no se relaciona. Se encuentra solo ante esa espantosa visión, y ese grito deforma su cara en una calavera. Ese grito se expande y distorsiona también la propia naturaleza, es un paisaje de mar donde ese azul profundo se convierte en la imagen de un abismo, y la luz de atardecer en llamaradas de fuego con un sentido inmenso. Líneas sinuosas de influencia modernista. Esos colores chirriantes contribuyen al efecto de tragedia. Es un autorretrato. ¿Cuál es el momento? ¿Dónde? En el apacible ambiente del mediterráneo, con esa luz clara e intensa, que tantos pintores vivieron y aclararon su paleta. Es la visión del terror lo que ve en su cuadro, de 1893.
  

Atardecer en la calle de Karl Johan 1892. Una de sus pinturas donde vuelve a aparecer un tema propio del autor. Escenario: calle urbana. Una calle ya anochecida, en ambiente nocturno (muy dado al romanticismo, neorromanticismo y expresionismo) trabajada toda ella a base de azules con golpes intensos de amarillos. Perspectiva que casi no tiene fin. Composición descentrada de modo de que agrupa a una serie de viandantes en un extremo, los concentra en esa acera,d e manera que nos transmite esa sensación de angustia espacial. Y esa masa humana se transforma en una nvision fantasmal: sus caras son calaveras. Es lo que sentía que tenia a su alrededor: fanstasmas y calaveras. Y eso transmite en su pintura. Tema: calle atestada de gente. Pero no se comunican unos con otros. Es esa soledad en compañía, muy propia de las ciudades.



La danza de la vida 1900. Literatura nórdica de Ibsen, danza de la muerte. Pero en este caso lleva a cabo una interpretación paralela, llena de contenido simbólico, porque utiliza el color con esa intencionalidad. En primer termino: tres mujeres, una vestida de blanco (símbolo de la inocencia), negro (muerte), y rojo (pasión).  Pero esta danza trascurre en un paisaje sintético (Gauguin), casi espectral donde aparecen unos personajes de rostros estereotipados, carentes de sentimientos, con rostros que recuerdan a las mascaras, trabajado a grandes manchas de color y con formas sinuosas de influencia modernista. De nuevo la muerte como tema recurrente y obsesivo en la pintura de Munch.


  • Interpretaciones
"Todo el mundo, incluyendo al gremio de la crítica literaria, cree saber qué cuenta Franz Kafka en La transformación (¡no La metamorfosis!), el relato considerado obra emblemática de la literatura moderna y cuyo centenario acabamos de celebrar: Gregor Samsa se metamorfosea en un bicho-insecto, conjurando así el carácter absurdo y opaco de nuestra civilización. Pero ¿y si todo el mundo estuviera equivocado y no hubiera aquí nada grotesco ni inescrutable?"... Sigue leyendo el artículo en este enlace

Sobre La metamorfosis, mira este blog, aporta bastante información y parte de la relación entre el aislamiento de G. Samsa y el  síndrome del hikikomori que padecen un 10% de los nipones-, pero de cierta importancia también, en muchas latitudes, para reflexionar sobre la necesidad de no encerrarse en uno mismo; de buscar la comunicación en el mundo real con amigos, familia o desconocidos y no convivir sólo con otros en ciberespacios virtuales, sobre todo de forma muy prolongada delante de las pantallas de uso individual, y a distancia del resto del mundo real.
Encontrarás un ejemplo de comentario resuelto en este enlace.


    sábado, 2 de febrero de 2013

    Sobre el dandismo

    En este artículo encontraréis información sobre el dandy

    miércoles, 23 de enero de 2013

    Las flores del mal

    Baudelaire, por Etienne Carjat
    • Biografía del autor


    • Producción literaria

                                               

    • Esquema de Las flores del mal

    Las flores del mal. Charles Baudelaire / 1859 / Poesía maldita/ Francia
    Encontrar la belleza que se esconde tras lo más feo y maldito. Baudelaire convirtió en tema poético lo impensable en su época.
    LUIS ANTONIO DE VILLENA
    Aparecidas inicialmente en 1859, Las flores del mal (Les fleurs du mal) recogen la práctica totalidad de la poesía en verso que escribiera Charles Baudelaire (1821-1867), poeta que revolucionó las bases y los resultados de la poesía francesa moderna y —a su través— los de toda la poesía europea. Su amigo y maestro Théophile Gautier (romántico precursor del simbolismo) escribió un artículo sobre Las flores del mal —al poco de su aparición— donde hablaba de un fisson nouveau (un temblor nuevo) en la poesía francesa.
    Era cierto. Esa primera edición tuvo problemas con la censura, que mandó retirar —por obscenos— algunos poemas, de contenido o alabanza lésbicos, que en las ediciones posteriores aparecerían bajo el rótulo de Pièces condamnées, o sea poemas condenados. En una primera intención, Baudelaire pensó titular su libro Las lesbianas. Partiendo de una cosmovisión romántica, en la que el artista es el desclasado por antonomasia de la sociedad burguesa (que predica el Bien, su Bien, como basamento del orden del mundo) Baudelaire, desalentado por esa sociedad filistea y obtusa, prefiere el camino del Mal, que no sería a la postre, sino una manera distinta del Bien.
    Nace así el malditismo, la búsqueda de la autodestrucción, la inmolación sacral del artista como víctima. Su afición, queridamente amoral, al ajenjo, a la lujuria, a un desorden sensual en que terminará viendo, además, un modo de inspiración. A todo ese malditismo —tema de la nueva poesía— hay que añadir una escrupulosa y magnífica perfección formal, un ritmo que ensaya novedades y una manera de adjetivar, ruptural y rotunda, esteticista y simbolista, que potencia y embellece la novedad y el talento de ese nuevo temblor, que hace de Baudelaire, no solamente un poeta de primerísima fila, sino el padre directo o indirecto de toda la moderna poesía occidental. De él nacen Rimbaud y Verlaine, pero también Mallarmé, Apollinaire y hasta T. S. Eliot. Sin Baudelaire la poesía actual no sería la que conocemos.
    Durante toda su vida Baudelaire siguió aumentando Les fleurs du mal cuya tercera y definitiva edición apareció en diciembre de 1868 —algo más de un año tras la muerte de su autor— con prefacio de Gautier, al que iba dedicada. Poemas como Lesbos, Los gatos, La cabellera o Don Juan en los Infiernos —entre tantísimos— cantan la arrogancia dandi del maldito, su hipersensibilidad, su distiguido amor por lo raro, su espiritual sed de lujuria, su ansia de derrocar tabúes para llegar, al fin y casi imposiblemente —el buen burgués no perdona— a un mundo perfecto, sensual y lujoso, sin clero y sin policía.
    El juego de las sinestesias, los perfumes que hablan y los colores que sienten forman parte del inmenso legado que se debe a este libro capital cuyo sagrado malditismo llenó la literatura de entresiglos, y es el mismo mal que respira en el título, a veces poco entendido, de Manuel Machado, El mal poema. El mal sacro de los hijos y nietos de Baudelaire, a quien no puede desdeñar poeta ninguno. Hablamos de un genio.
    • Walter Benjamin, "Notas sobre los cuadros parisinos de Baudelaire"
    El ciclo de los Cuadros parisinos de Baudelaire es el único que figura enLas flores del mal solamente a partir de la segunda edición. Quizás nos esté apermitido buscar allí aquello que en Baudelaire ha madurado más lentamente,aquello que para salir a la luz ha demandado una mayor cantidad de experiencias sustanciales. Mejor que ningún otro texto, este ciclo de poemas nos hace sentir la repercusión de los hogares de la vida moderna, de las grandesciudades, en una sensibilidad de las más delicadas y de las más severamenteconformadas. Tal era la sensibilidad de Baudelaire. Ella le ha valido una experiencia que lleva la marca de la originalidad esencial. Es el privilegio de aquel que, en primer lugar, ha pisado una tierra inexplorada, de la que ha sacado para sus anotaciones poéticas una riqueza no solamente singular, sino también de un alcance sorprendente. Tal alcance no ha sido de ninguna manera previsible desde el comienzo. Podemos tomar como prueba algunos trazos no menos bellos que significativos, que apenas deben de haber sorprendido al lector del siglo XIX. Tan cierto es que toda experiencia original guarda como encerrados en su seno ciertos gérmenes que prometen un desarrollo ulterior. En estas pocas notas, se tratará menos de hacer revivir al poeta en su medio que de volver visible, por medio del conjunto de algunos poemas, la actualidad extraordinaria de ese París que Baudelaire fue el primero en experimentar poéticamente. Para acercarse al fondo del problema, se podría partir de un hecho paradójico del que Paul Desjardins realiza una constatación sutil: “Baudelaire –dice él– está más ocupado por deshacer la imagen en el recuerdo que por ornamentarla y pintarla”.  En efecto, Baudelaire, cuya obra está profundamente impregnada por la gran ciudad, no la pinta. Tanto en Las flores del mal como en esos Poemas en prosa que, sin embargo, en su título original El Spleen de París y en otros tantos pasajes, evocan la ciudad, buscaremos en vano el menor rastro de las descripciones de París tal como abundan en Victor Hugo.Se recordará el rol que la descripción minuciosa de la gran ciudad juega en ciertos poetas más recientes, sobre todo de inspiración socialista, y se notará que su ausencia constituye un fundamento de la originalidad baudelairiana. Estas descripciones de la gran ciudad concuerdan fácilmente con una cierta fe en los prodigios de la civilización, con un idealismo más o menos sombrío. Nada de eso hay en Baudelaire. Incluso reconociendo el prestigio de la gran ciudad, “donde todo, incluso el horror, se dirige a los encantamientos”,guarda algo de desencantado. París es para él “esta gran planicie donde el frío viento juega”, es “las casas en las que la bruma alargaba la altura”, simulando “los dos muelles de un río crecido”, es el amontonamiento de “palacios nuevos, andamiajes, edificios, viejos suburbios”, es, sobre todo, la ciudad en vías de desaparición:
    El viejo París no existe más (la forma de una ciudad
    Cambia más rápido ¡ay! que el corazón de un mortal).
    La forma de la ciudad cambiaba, en efecto, con una velocidad prodigiosa en el tiempo de Baudelaire. Un sentimiento premonitorio de la insigne precariedad de los grandes centros urbanos está presente en los Cuadros parisinos. El estremecimiento nuevo con el que Baudelaire, según Hugo, habría dotado a la poesía es un estremecimiento de aprensión. El París baudelairiano es, por así decirlo, una ciudad minada, una ciudad desfalleciente, endeble. No hay allí nada bello como en el poema El sol, que la muestra atravesada de rayos como un viejo tejido precioso y raído. El anciano, imagen con la que termina ese canto a la decrepitud que es El crepúsculo de la mañana, que día tras día con resignación vuelve al trabajo, es la
    alegoría de la ciudad:
    Y el París sombrío, frotándose los ojos
    Empuñaba sus útiles, viejo laborioso.
    Para París, incluso los seres elegidos son decrépitos. En la multitud inmensa de los ciudadanos, las viejas mujeres son las únicas que transforman su debilidad y su abnegación. Solamente un lector que haya comprendido lo que significa el borramiento de la ciudad en la poesía urbana de Baudelaire podrá entrever la significación de algunos versos que van al encuentro de este procedimiento. En Baudelaire, la discreción en la evocación de la ciudad no excluye el trazo cargado ni la exageración. Tal el comienzo del soneto A una transeúnte: La calle ensordecedora a mi alrededor aullaba. No se trata solamente de un acento absolutamente nuevo en la poesía lírica (acento cuyo vigor es redoblado al ser colocado al comienzo del poema), sino que además esta frase, tomada como un simple enunciado, parece de una audacia provocante. Ciertamente, esta constatación, para nosotros, habituados a los ruidos ininterrumpidos de las bocinas de nuestras calles, no tiene nada de extraño. Pero cuán grande debe de haber sido su extrañeza para los contemporáneos del poeta, y cuán extraña esta concepción del París de 1850 de donde ella se derivaba. En este poema, la singularidad de la concepción va de par con la maestría poética. Tenemos derecho a ver en él una poderosa evocación de la multitud. Por otra parte, no hay en esta poesía ningún pasaje que haga alusión a ella, a menos que se la quiera encontrar en su enigmática frase inicial. Tan verdadero es que Baudelaire no pinta. Podemos hablar en los Cuadros parisinos de una presencia secreta de la multitud. Danza macabra, El crepúsculo de la tarde, Las pequeñas viejas, son evocaciones de ella. La multitud innombrable de sus transeúntes constituye el velo en movimiento a través del cual el transeúnte parisino ve la ciudad. Además, las referencias a la multitud, inspiradora soberana, fuente de embriaguez para el transeúnte solitario, no faltan en los Diarios íntimos. Más que referirse a estos pasajes, valdría la pena quizás releer el entorno magistral en el que Poe evoca la multitud. Allí encontraremos el valor adivinatorio de la exageración de estas primeras tentativas de restituir la fisonomía de las grandes ciudades. “La mayoría de los transeúntes tenía un porte convencido propio de los negocios, y no parecían ocupados más que en abrirse camino entre la multitud. Fruncían el ceño y jugaban vivamente con sus ojos; cuando eran atropellados por algún otro transeúnte, no mostraban ningún síntoma de impaciencia, sino que acomodaban sus vestimentas y se apresuraban. Otros, un grupo incluso más numeroso, se movían inquietamente, se hablaban a sí mismos y gesticulaban, como si se sintieran en soledad por el hecho mismo de la multitud incontable que los rodeaba. Cuando detenían su marcha, cesaban bruscamente de mascullar pero redoblaban sus gesticulaciones, esperando con una sonrisa distraída y exagerada el paso de las personas que los obstaculizaban. Si eran empujados, saludaban abundantemente a las personas que los golpeaban, y parecían abrumados por la confusión”. SIGUE......
    Difícilmente podríamos considerar este pasaje como una descripción naturalista. La carga es demasiado brutal. Pero este transeúnte en una multitud expuesta a ser empujada por la gente que se apresura en todas direcciones es una prefiguración del ciudadano de nuestros días expuesto a una sucesión de shocks que alcanzan los cimientos de su misma existencia. Baudelaire ha hecho suya esta apercepción adivinatoria que se encuentra en la descripción de Poe. Ha ido incluso más lejos: ha sentido la amenaza que las multitudes de lasgrandes ciudades constituyen para el individuo y su entorno. Una pieza singular y desconcertante, Pérdida de aureola, releva estas angustias:
    “Conoces el miedo que me producen los caballos y los coches. Hace un
    momento, al cruzar la calle de forma apresurada saltando el lodo, a través de
    este caos en movimiento en el que la muerte llega a galope de todos los costa-
    dos a la vez, mi aureola, en un movimiento brusco, cayó de mi cabeza en el
    fango del macadam. No tuve el valor de recogerla. Juzgué menos desagradable
    perder mis insignias que romperme los huesos”.
    ¿Y quién sabe si las flores nuevas que sueño
    Encontrarán en este suelo lavado como un arenal
    El místico alimento que les daría vigor?
    O bien
    Cibeles, que los ama, aumenta sus verdores.
    Podríamos agregar el célebre comienzo de poema:
    La sirviente de gran corazón, de la que estabas celosa.
    Si pareciera azaroso vincular estas deficiencias métricas a la experiencia del transeúnte solitario en la multitud, podríamos referirnos al poeta mismo. Leemos, en efecto, en la dedicatoria de los Pequeños poemas en prosa:
     “¿Quién es aquel de nosotros que, en sus días de ambición, no ha soñado el milagro de una prosa poética, musical sin ritmo y sin rima, lo bastante flexible y lo bastante golpeada como para adaptarse a los movimientos líricos del alma, a las ondulaciones del ensueño, a los sobresaltos de la conciencia? Es sobre todo de la frecuentación de las grandes ciudades, del cruzamiento de sus innombrablesrelaciones, que nace este ideal obsesivo”.
    Hablamos aquí de un transeúnte solitario. Baudelaire ha sido solitario en la acepción más atroz de la palabra. “Sentimiento de soledad, desde mi infancia. A pesar de la familia, y en medio de los camaradas, sobre todo, sentimiento de destino eternamente solitario”. Este sentimiento lleva, más allá de su significación individual, una impronta social. Una digresión la identificará brevemente.En la sociedad feudal, disfrutar del ocio –estar exento de trabajar– constituía un privilegio. Privilegio no sólo de hecho, sino también de derecho. Las cosas no son más así en la sociedad burguesa. La sociedad feudal podía fácilmente reconocer el privilegio del ocio a algunos de sus miembros ya que disponía de los medios para ennoblecer esta actitud, incluso de transfigurarla. La vida de la corte y la vida contemplativa servían como dos moldes en los cuales las distracciones del gran señor, del prelado y del guerrero podían ser vertidas. Estas actitudes, tanto la representación como la devoción, convenían al poeta de esta sociedad, y su obra las justificaba. A través de la escritura, el poeta guardaba un contacto, al menos indirecto, con la religión o la corte, o bien con las dos. (Voltaire, el primero de los literatos que rompe deliberadamente con la Iglesia en vida, arregla retratarse junto al rey de Prusia). En la sociedad feudal, las distracciones del poeta son un privilegio reconocido. Al contrario, una vez que la burguesía asume el poder, el poeta se encuentra siendo el ocioso por excelencia. Esta situación no ha tenido lugar sin provocar una angustia notable. Numerosas fueron las tentativas de escaparle. Los talentos que se sentían más cómodos en su vocación de poeta fueron los que más se desarrollaron: Lamartine, Victor Hugo, se encontraron investidos de una dignidad totalmente nueva. Eran de alguna manera los sacerdotes laicos de la burguesía. Otros –Béranger, Pierre Dupont– se contentaron con solicitar el concurso de la melodía fácil para asegurar su popularidad.Otros, como Barbier, hicieron suya la causa del cuarto estado. Otros, finalmente, Théophile Gautier, Leconte de Lisle, se refugiaron en el arte por el arte. Baudelaire no se comprometió con ninguna de esas vías. Esto lo ha expresado muy bien Valéry en la famosa Situación de Baudelaire, donde se lee: “El problema de Baudelaire debería plantearse de la siguiente manera: ser un gran poeta, pero no ser ni Lamartine, ni Hugo, ni Musset. No digo que este haya sido un propósito consciente, pero ocurrió necesariamente en Baudelaire –e incluso esencialmente en Baudelaire–. Era su razón de Estado”. Se podría decir que Baudelaire, enfrentado a este problema, toma la decisión de llevarlo delante del público. Toma la resolución de anunciar su existencia ociosa, desprovista de identidad social; hace de su aislamiento social una insignia, se transforma en flâneur. Aquí, como en todas las actitudes esenciales de Baudelaire, parece imposible y vano distinguir entre lo que ellas comportan de gratuito y de necesario, de escogido y de sufrido, de artificioso y de natural. Este encabalgamiento señala que Baudelaire elevó la ociosidad al rango de un método de trabajo, de su método propio. Es sabido que en muchos períodos de su vida no conoció, por así decirlo, un escritorio de trabajo. Es en tanto flâneur que construyó y, sobre todo, modificó interminablemente sus versos.
    A lo largo del viejo suburbio, donde penden de las casuchas
    Las persianas, abrigo de secretas lujurias,
    Cuando el sol cruel golpea en trazos redoblados,
    Sobre la ciudad y los campos, sobre los techos y los trigales
    Voy a ejercitarme solo en mi antojadiza esgrima,
    Husmeando en los rincones los azares de la rima,
    Tropezando en las palabras y en el empedrado,
    Chocando a veces con versos largamente soñados.
    Es el flâneur Baudelaire quien ha hecho la experiencia de las masas de la que nos habla. Volvemos a ella para valorar otro de estos sondeos hacia las profundidades de la vida colectiva. Una de las primeras reacciones que provocó la formación de las multitudes en el seno de las grandes ciudades fue la moda de lo que se llamó las “fisiologías”. Ellas eran pequeños folletines en los que el autor se entretenía clasificando tipos según su fisonomía y captando al vuelo tanto el carácter como las ocupaciones y el rango social de un transeúnte cualquiera. La obra de Balzac contiene miles de muestras de esta manía. Tenemos aquí, diríamos, una perspicacia bien ilusoria. Ilusoria, en efecto. Pero existe una pesadilla que le corresponde, que aparece como mucho más substancial. Esta pesadilla consistiría en ver los trazos distintivos que en un primer abordaje parecen garantizar la unicidad, la individualidad estricta de un personaje, como reveladores a su vez de los elementos constitutivos de un tipo nuevo que establecería una subdivisión nueva. De esta manera se manifestaría, en el corazón de la flânerie, una fantasmagoría angustiante. Baudelaire la ha desarrollado vigorosamente en Los siete viejos:
    De golpe, un viejo cuyos harapos amarillos
    Imitan el color de este cielo lluvioso,
    Y cuyo aspecto habría hecho llover las limosnas,
    Sin la maldad que relucía en sus ojos,
    Apareció [...]
    Su igual lo seguía: barba, ojos, espalda, bastón, andrajos
    Ningún trazo diferenciaba, del mismo infierno venido
    Este mellizo centenario y sus espectros barrocos
    Marchaban al mismo paso con rumbo desconocido
    ¿De qué complot extraño era yo la víctima,
    o qué malvado azar así me humillaba?
    ¡Pues conté siete veces, de minuto en minuto,
    ese siniestro viejo que se multiplicaba!
    El individuo que es así presentado, siempre idéntico en su multiplicación, sugiere la angustia que siente el ciudadano por no poder, a pesar de sus singularidades más excéntricas, romper el círculo mágico del tipo. Círculo mágico que es ya sugerido por Poe en su descripción de la multitud. Los seres que la componen aparecen como sujetos a automatismos. La conciencia de este automatismo estrictamente reglado, de este carácter rigurosamente típico, lentamente adquirido, solidamente establecido, va a permitirles luego de un siglo jactarse de una inhumanidad y de una crueldad inéditas. Parece que, por momentos, Baudelaire ha captado ciertos rasgos de esta inhumanidad por venir. Leemos en Fusées: “El mundo se va a acabar... Demando a todo hombre que piensa que me muestre lo que subsiste de la vida... La ruina universal no se manifestará particularmente en las instituciones políticas... Lo hará en el envilecimiento de los corazones. ¿Tengo necesidad de decir que lo poco que quedará de política se debatirá penosamente en la opresión de la animalidad general y que los gobernantes serán forzados, para mantenerse y crear un fantasma de orden, a recurrir a medios que estremecerán nuestra humanidad actual, que es sin embargo tan avezada?... Esta época está, quizás, muy próxima; ¿quién sabe si no está ya sucediendo, y si el espesamiento de nuestra naturaleza no es el único obstáculo que nos impide apreciar el medio en el que respiramos?”. Nosotros nos encontramos ya mejor ubicados como para convenir en la justeza de estas frases. Hay muchas posibilidades de que se vuelvan más siniestras. Quizás la clarividencia que ellas muestran sea menos un don cualquiera de un observador que el irremediable desamparo del solitario en el seno de la multitud. ¿Es demasiado audaz pretender que sean estas mismas multitudes las que en nuestros días sean moldeadas por las manos de los dictadores? La facultad de entrever en estas multitudes sojuzgadas núcleos de resistencia –núcleos que forman las masas revolucionarias del cuarenta y ocho y los partidarios de la Comuna– no estaba destinada a Baudelaire. La desesperanza fue el precio de esta sensibilidad, la primera en abordar la gran ciudad, la primera en ser apresada por un escalofrío que nosotros, enfrentados a amenazas múltiples, no sabemos ya sentir.
    En 1888 Verlaine escribe "Les poètes maudites" en parte inspirándose en el poema "Bendición" de Baudelaire, que inicia su libro de Las flores del mal. Recoge en su obra a un grupo de poetas cuyo genio fue su maldición, lo que les llevó a la incomprensión y el hermetismo, y para los cuales el mal se convirtió en materia poética. Se caracterizan por el rechazo a las normas establecidas y su vida bohemia.
    Cohetes publicado póstumamente en 1909 forman parte de sus Diarios íntimos (Journeaux intimes), escritos entre 1851-62; en ellos Baudelaire reflexiona en torno a conceptos que le obsesionan o preocupan. Aquí tenéis algún ejemplo:


    III
        "Creo que he escrito ya en mis notas que el amor se asemejaba mucho a una tortura o a una operación quirúrgica. Pero esta idea se puede desarrollar de la manera más amarga. Aun cuando ambos amantes estén muy enamorados y muy llenos de deseos recíprocos, uno de los dos estará siempre más tranquilo o menos poseído que el otro. Este o aquélla, es el operador, o el verdugo; el otro, es el sujeto, la víctima. ¿Escucháis esos suspiros preludios de una tragedia de deshonor, esos gemidos, esos gritos, esos estertores? ¿Quién no los ha proferido, quién no los ha arrancado irresistiblemente? ¿Y qué encontráis de peor en el tormento aplicado por escrupulosos sayones? Esos ojos revueltos de sonámbulo, esos miembros cuyos músculos saltan o se contraen como bajo la acción de una pila galvánica; la embriaguez, el delirio, el opio, en sus más furiosos aspectos, no os darán por cierto nada tan espantoso ni tan curiosos ejemplos. Y el rostro humano, que Ovidio creía formado para reflejar los astros, helo ahí que sólo habla por medio de una expresión de loca ferocidad, o que se sosiega en una especie de muerte. Porque, en verdad, creería cometer un sacrilegio aplicando la palabra: éxtasis, a ese género de descomposición.
    —¡Espantable juego, en el que es menester que uno de los jugadores, pierda el dominio de sí mismo!
    Una vez preguntaron, delante de mí, en qué consistía el más grande placer del amor. Alguien respondió, naturalmente: "En recibir"; y otro: "En entregarse." Este decía: "¡Placer de orgullo!", y aquél: "¡Voluptuosidad de humillación!" Todos esos indecentes hablaban como la Imitación de Jesucristo. Por fin apareció un imprudente utopista, quien afirmó que el más gran placer del amor consistía en engendrar ciudadanos para la patria.
    Pero yo digo: La única y suprema voluptuosidad del amor reside en la certidumbre de hacer el mal. Y el hombre y la mujer saben, desde que nacen, que toda voluptuosidad se halla en el mal".

    •  ALGUNOS POEMAS:
    -Himno a la belleza (Spleen e Ideal, XXI), breve comentario. 

    Comentario de este poema, en el siguiente enlace

     
    -Femmes damnés: "Mujeres condenadas", interpretado por Damien Saez, un cantante y recitador francés, poco conocido en España.



    -Destrucción ( "Flores del mal", 4 parte de la obra)



    -La concepción de Baudelaire sobre el poeta ha quedado plasmada en su poema L'albatros, segundo poema de Spleen e Ideal, de Las flores del mal. Para un análisis del poema, pincha aquí.



    -Los faros, de Spleen e Ideal, ilustrado con los cuadros de los pintores a los que menciona. La literatura, la música, la pintura...la importancia de lo sensorial, es la analogía entre colores y sonidos( artes y sentidos) que después veremos en Rimbaud en su poema Vocales, deudor de este de Baudelaire.




    Sobre Baudelaire:





    -Comentarios de otros poemas de Las flores del mal

    - "Danza macabra", Cuadros parisinos. La relación de intertextualidad de este poema con Verlaine "Efecto nocturno", Rimbaud "Baile de los ahorcados" y "El cadáver de Montfaucon" de Victor Hugo es evidente: todos ellos recrearon un baile macabro, como podemos observar en  los  poemas del enlace.
    Incorporo las "Danza macabras" de Saint Saëns, aunque realmente está inspirada en un poema de Henri Cazalis (poeta simbolista francés); otra versión con textos en este enlace.


    Con la animación de Disney de Hansel y Gretel de Mickey Mouse, aunque la temática del corto se sale de nuestro tema:



    Una nueva edición de Las flores del mal de diciembre de 2014, en este enlace.
    • BAUDELAIRE Y  LA MÚSICA
    El albatros, cantada en español

     

    -Sarah Brightman Fleurs du Mal, 2008



    Gran admiración sintió Baudelaire por Wagner, cuya obra consideraba la síntesis del arte nuevo. En este artículo se explica ese interés. Fue importante su crítica en favor del músico, que fue rechazado e incomprendido en Francia, su defensa de TANNHÄUSER fue una prueba de ello. Los temas principales de la ópera son la lucha entre el amor sagrado y profano, y la redención a través del amor.

    Aquí tenéis un poema de Baudelaire "Elevación" con música de Wagner, TANNHÄUSER.




    La influencia más importante recibida por Debussy se encuentra en la poesía simbolista, sobre todo la de Baudelaire.


    • BAUDELAIRE Y LA PINTURA
    -Arte y literatura,  y este otro artículo
    -Sobre Redon y sus litografías de Las flores del mal
    Tanto los grabados de Honoré Daumieq, como las estampas de Vernet o Guérin, sirven de elemento intertextual en algunos poemas de Baudelaire, por ejemplo para la caricatura de los personajes de "El juego", en Cuadros parisinos.
    H. Daumieq
    H. Daumieq

    C. Vernet





    C. Vernet


    T. Lautrec
    T. Lautrec
     
    Al igual que Baudelaire, Toulouse Lautrec retrató los bajos fondos parisinos.
    El impresionismo tiene bastante relación con los movimientos poéticos de la época y con Baudelaire. Ambos son transgresores, luchan contra el academicismo y proponen una estética nueva, que será muy influyente en el arte durante el siglo XX. Pintores como Pissarro, Monet, Degas, Renoir, Cézanne. Así como el tema de la gran ciudad tratado por Baudelaire, también encuentra en estos pintores y entre ellos Manet, "Boulevard des Capuchines"

    La relación con Manet se manifiesta en este cuadro del pintor "Música en las Tullerías", donde además aparece representado el propio Baudelaire junto con otros artistas de la época, como su hermano Eugène Manet o el escritor T. Gautier. Baudelaire animaba a los artistas a pintar asuntos de la vida moderna, alejándose de los temas clásicos. El motivo de la música aparece también en los poemas de Baudelaire, así "Las viejecitas", vv. 53-56.
    Baudelaire admiró también a Courbert, y en "El taller del pintor", 1855 se han identificado algunos retratos entre los cuales está , en la parte derecha Baudelaire.
    •  BAUDELAIRE Y EL CINE
      La película  Wilde, sobre la vida de Óscar Wilde, prototipo de dandi, está relacionada con la actitud bohemia de Baudelaire.
     


    Asimismo la presencia real de Las flores del mal está presente en la telenovela Chicas mal, serie de MTV que trata de tres jóvenes de la alta sociedad que se rebelan conta los cánones de comportamiento establecidos por sus familias.

    Baudelaire y la estética de la máscara: En los apartados 10 y 11 de "El pintor de la vida moderna", Baudelaire habla de la mujer y elogia el maquillaje. Huye de lo natural y se inclina por lo artificial. En este enlace podrás leer sus reflexiones acerca de este tema.

    Baudelaire: pintor de la vida moderna, en este enlace.
    En este blog hay enlaces a algunos análisis de la obra de Baudelaire: personajes, la mujer, el dandismo..

    En este enlace encontraréis un glogster sobre Baudelaire.
    Aquí os dejo vuestros comentarios sobre algunos poemas:
    Crepúsculo vespertino
    A una mendiga pelirroja
    Los ciegos
    El sol
    Crepúsculo matutino
    El Sol
    Los siete ancianos
    El esqueleto labrador



    Relación con la actualidad: mira este enlace

    Poetas del 27

    Poetas del 27
    Aleixandre, Cernuda, Lorca